Un año más

Con el cambio de año, como cada año, llegan los buenos propósitos y esperanzas.  Yo no le pido al nuevo año aprender chino, ni que me toque la lotería, ni un cuerpo escultural (para qué perder el tiempo en imposibles),  ni siquiera un yerno maravilloso para mi madre,  aunque ella se lo merece.

Yo al año que ahora comienza le pido tiempo .

Tiempo para la imaginación, que las mejores creaciones llegan en la vorágine del «dolce far niente».  La creatividad  necesita de pausas, de paz, de tranquilidad, de tener la mente vacía de ocupaciones y preocupaciones.

Tiempo para organizarlo bien, para llegar a todo sin ir como las locas.

Tiempo lleno de cafés con amigos, llenos de charretas, risas y cotilleos; de cañas al sol con confidencias y sonrisas, de cenas con sobremesas largas y compañías entrañables.

Tiempo para encontrar la inspiración, que dicen que está en cualquier parte y tendré que buscar por todas partes. Para poder seguir haciendo lo que me gusta.

Y sonreir…..

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